Barron Trump y la intriga del silencio

Barron Trump, en el punto de mira de los cañones mediáticos”, “Los problemas escolares del hijo del presidente” y “Donald Trump ocultaría que su hijo menor tiene autismo” son algunos de los titulares que destacan entre los 430 mil resultados que arroja Google Noticias al teclear ‘Barron Trump’.

El pequeño Barron nació el 20 de marzo de 2006 (a la fecha solo tiene 10 años) y es el único hijo de Donald Trump con Melania Trump.

Desde su aparición en la ceremonia de inauguración del gobierno de su padre, Barron es la comidilla de las redes sociales. Prácticamente le dijeron de todo, incluso hubo quien perdió el trabajo al señalar que Barron iba a convertirse en el “primer tirador educado en casa”, en referencia a los ataques armados en las escuelas estadounidenses.

Pero algo me llamó especialmente la atención: el rostro de Barron. Tiene un gesto como de sentirse estable, pero a la vez frágil y deseoso de que le pregunten: “¿Oye, cómo te sientes?”.

United States President Donald Trump; Gen. Mark Milley, chief of staff of the Army; and Vice President Mike Pence salute a formation of U.S. Army Soldiers taking part in the 58th Presidential Inauguration Parade in Washington, D.C., on Jan. 20. The parade route stretched approximately 1.5 miles along Pennsylvania Avenue from the U.S. Capitol to the White House. (U.S. Army Reserve photo by Master Sgt. Michel Sauret)
Foto por Master Sgt. Michel Sauret – U.S. Army Reserve

Ser el hijo de Donald Trump supone el sueño millonario de cualquiera… para quien observa sus anhelos desde abajo. Pero quien ya está allí arriba desde el día de su nacimiento, el mundo se reduce a una sencillez bastante cruel y sin emociones. Tener todo al alcance de la mano sin mayor esfuerzo, vivir en un universo donde el lujo alcanzó su mayor cuota de exclusividad, acaba siendo frustrante.

¿Qué hay más allá del dinero? ¿A qué se puede llegar más lejos después del máximo lujo?

Hay quienes para esto se dedican a la filantropía, ¿pero qué haces durante la infancia? No se le puede exigir lo mismo a todos los niños del mundo, sea cual fuese su condición, y Barron Trump simplemente es un universo diferente.

Nadie puede juzgarlo con solo verlo o saber que nació en cuna de oro. Lo bello de la infancia es que por unos años todos somos iguales de traviesos, desobedientes y juguetones. Incluso a Barron no le puedes quitar su niñez. En su rostro sientes la intriga de un silencio inocente. Algo tiene que invita indirectamente a sumergirse en su mundo. Muestra a través de la mirada que quiere ser oído en serio. Se me hace tan familiar, porque me recuerda tanto a mí.

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