Lo que aprendí y lo que tú me recordaste…

Por primera vez en la historia de este blog compartiré un texto que no ha sido redactado por mí. No hay mayores razones que brindar al respecto, pues todo está plasmado en las siguientes líneas del poema ‘Lo que aprendí y lo que tú me recordaste…’ Este bello escrito fue hecho con el rigor de superar los miedos más instintivos de la razón sobre los sentimientos, una lucha librada con una pasión que alargaba los días a más de 24 horas desde hace varias semanas. Nada más que agradecer la dedicación de este texto a Karla Echazú, la artífice de mi regreso a la poesía luego de tres años. Yo también te amo -sé que ahora estás leyendo esto-.

 

Me enseñaron que…
El que se enamora pierde
Y aprendí que para amar
Se debe usar la cabeza y no el corazón.

Aprendí que cuando das,
No siempre recibes
Y que las demandas
Superan ofertas.

Aprendí que es más fácil,
Ser conquistado que conquistar
Y que no es rentable
El saber entregar.

Que el soñar sí cuesta,
Cuando debes despertar
Y si trepaste muy alto,
Te dolerá el bajar.

Pues la gente falla
Y uno mismo lo hará
Que antes que me dañen,
Prefiero dañar.

¿Y dónde quedaron mis sueños?
Con príncipes y princesas
Donde no existen los miedos
Donde no importa si tropiezas

“Enamorada del amor”
Me fue diagnosticado
Por hablar con fervor
Y accionar con cuidado

Y es que me dijeron
Ser muy débil
Para asumir amores
Que no siempre son fieles

Porque el felices por siempre
Suena a ficción,
Porque es algo utópico
Aquella emoción.

Escribo estas líneas
Con mucha tristeza
Pues siempre termina
Lo que se empieza.

Y olvidé que escribía cuentos
Y pequeños versos
De amores ideados
Que sonaban muy tiernos

Que soñaba despierta
Con un reino lejano
Donde yo era princesa
Y pedían mi mano.

Tantos suspiros
Echados al aire,
Tantos suspiros
Soñando con alguien

Alguien sin rostro
Proyectado al futuro
Que sueñe conmigo
Aunque suene inmaduro

Y tú me recordaste…
Lo bello que es dar
Que no hay fechas pactadas
Para celebrar

Que el romance no acaba,
Si hablamos de amar
A la persona soñada
Que nos hace soñar

Que el miedo existe
Y no ha de cesar
Pero es de valientes
Saber entregar

Que el miedo motiva,
Motiva a luchar.
Que es una fuente
Para avanzar

Y si todo falla,
He de aprender
Que el amor sincero
Te hace crecer

Finalmente, te quiero confesar…

Sin miedos ni temores
Te amo sin rencores
Sin corazas ni escudos
Con el corazón desnudo

Por mis ganas locas
De exclamar ¡Te Amo!
Al besar tu boca
Y tomar tu mano.

Foto: Antonio Litterio – Wikipedia

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