Lo que nadie se imagina 3

Un loco de mierda rondaba por las últimas cuadras de la avenida Universitaria para golpear a quienes esperaban al transporte público cada mañana. Los vecinos cuentan que siempre lo veían a las 6:30 a.m. en el mismo paradero desde hace tres años; sin embargo, nadie daba razón del porqué agredía a los transeúntes cuando estos detenían los buses de la zona.

Tuvo que pasar varias golpizas para que los vecinos llamen a la policía y arrestaran al pobre loquito pegalón. “Suéltame mierda, son unos traidores. ¡Yo les hago el favor a ustedes”, decía el señor loco mientras era trasladado a la comisaría más cercana. Las acusaciones por agresión sin razón aparente hacían indignar aún más al loco de mierda, ya que aseguraba ser un buen ciudadano en la caza de fascistas alemanes.

“¿No ve acaso cómo hacen el saludo al Führer cada mañana?”, explicó a las autoridades, quienes se vieron obligados a averiguar un poco de historia para comprender su agresividad. Bastaba con ver películas como ‘La lista de Schindler’ para tener algunas luces. Los policías no hicieron más que reírse y cerrar al loco por una par de horas, hasta que los demandantes salieran de la comisaría.

A la mañana siguiente, todos vieron nuevamente al loco en el paradero observándolos con mucho recelo. Ahora que se había pasado la voz sobre qué lo alteraba, los transeúntes no tuvieron más opción que detener los buses levantando el pie, una medida original para evitar el ‘Heil Hitler’ matutino.

Foto: Wikimedia Commons – German Federal Archives

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