¿Crees en fantasmas?

Yo sí. No me preguntes qué es exactamente, solo puedo decir que he sido testigo de eventos paranormales. A lo largo de mis comisiones como periodista, tuve la oportunidad de visitar la Fortaleza Real Felipe de noche con el grupo Darma, especializado en estudios paranormales, y el Cementerio Presbítero Maestro, también de noche, por lo que puedo contar vivencias reales.

A continuación comparte mi primer trabajo de este tipo. Lo hice para la Revista Digital Número Zero en mis tiempos de practicante. Aún tengo los masters de lo que se observa en el video. Algo que no añadí fue el audio de un llanto de mujer mientras caminaba entre dos torres. No lo puse por motivos de que no pude aislar los canales de audio, así que mejor es no vender ‘humo’ a los espectadores.

Lo que me dejó estupefacto es la sensación de la carga negativa sobre mis espaldas cuando utilizamos la ‘frame box’ en ese pasadizo muy angosto, que colindaba con los calabozos del fuerte. No trato de decir que se trata de espíritus o fantasmas, sino que existe dicha sensación que logra manifestarse mediante tecnología especializada en emisiones de radio.

Este otro video es más reciente. Lo hice para el diario Publimetro, donde trabajo como redactor web. El motivo del video no era lo paranormal, sino un recorrido nocturno en el camposanto. Una experiencia que no logré captar con la cámara era una voz muy extraña. Ocurre que me alejé unos cinco nichos del guía y pasé por varios pasadizos para alcanzarlo. Primero escuché la voz original del guía a cientos de metros y luego, por unos segundos de desfase, escuché la misma voz en el mismo volumen viniendo una galería muy oscura, integrada por cuatro estatuas negras con flores marchitas. No se trataba del eco, pues era un espacio abierto.

Para acabar, vayamos a la experiencia personal. Mi abuela Bertha falleció en su casa una noche de los años noventa. Desde entonces, siempre tuve dudas sobre si ella se manifestaba en el día. Mi abuelo me contó que Bertha le apaga la luz en las noches para dormir, pero nada que yo experimente personalmente hasta que llegó mi cumpleaños 17.

Estaba sentado en el jardín de la casa hablando con mi madre sobre mi abuela Bertha y qué diría en la actualidad si hubiese visto a mi sobrina Nicole, hija de mi hermano Alex. Bromeando sobre sus hipotéticas respuestas, le pregunté a mi madre si la presencia de mi abuela rondaba por la casa por mi cumpleaños. Pasaron unos minutos de haber mencionado eso para que el volumen de la radio se eleve de la nada.

Todos pensamos que era Nicole que andaba por la sala con su andador, pero todos nos quedamos en shock cuando vimos que ella estaba en la cocina. Mi padre vio cómo el volumen se elevó sin más, hecho que nunca había ocurrido con el equipo. Lejos de asustarnos, todos sonreímos porque mi abuela Bertha se había acordado de mí.

Foto: Wikimedia Commons – Gallowglass

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