Por visitar un lugar en donde estuve hace 22 años

Hoy tendré la oportunidad de volver al lugar en donde fui bautizado, exactamente en una capilla ubicada en el Hospital Rebagliati. Lo curioso de este reencuentro con un espacio que no visito desde hace 22 años es que mi regreso será como flamante padrino de mi ahijado David, hijo único de mi hermana Andrea.

Ahora que es de madrugada no dejo de preguntarme qué se sentirá volver a ese lugar luego de tanto tiempo. Me pregunto si tú, sí, tú, quien lees esto, también sentiste algo especial cuando regresas a los espacios que abandonaste hace mucho tiempo. Mi última experiencia así fue cuando visité mi colegio primaria, que abandoné en el 2000. Todo me parecía tan pequeño cuando mis recuerdos lo pintaban como un espacio enorme. Debe ser, imagino, por lo que era un niño de baja estatura, así que todo me parecía gigante.

Tengo algunas ideas sobre qué hacer más tarde cuando visite la capilla. La idea más viral es tomarme una imagen en la misma pose cuando me bautizaron, pero, claro, nadie podrá cargarme como antes. Otra idea era pararme exactamente en ese lugar para sentir que en un tiempo pasado mi cuerpo también estuvo por esas dimensiones espaciales. Lo último que se me ocurrió también fue llevar la foto de mi bautizo y capturar una imagen superponiendo mi foto sobre el espacio real.

Sea como fuese, la experiencia me intriga. Creo que es una práctica hasta algo romántica, una manera de hallarse en el camino pasado literalmente para reencontrarse con uno mismo.

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